Tras más de un año buscándola, conseguí bajarme comprarme The Fall. Había leído cosas muy bonitas sobre ella y como que le tenía ganas, así que en cuanto la tuve en el disco duro me llegó por correo la ví como si no hubiera mañana. De eso ya hace semanas, pero es una bonita historia que contar a los nietos.
El argumento gira en torno a la relación que surge en un hospital entre una niña y un pseudo drogadicto suicida, chantagista, mentiroso e invalido. Sí, como habréis podido adivinar, The Fall es una comedia de las de no parar de reír. Bueno, en realidad no. Como iba diciendo, tenemos a la niña, que está ingresada porque se debió meter una buena ostia en el brazo izquierdo, así que ahora lo tiene escayolado de tal forma que parece estar apoyada continuamente sobre una barandilla, lo cual le da un aspecto bastante ridículo. Y además es fea. Y me cae mal. En fin, luego tenemos al drogadicto, que me cae mejor, y además lo interpreta el prota de Pushing Daisies, un hombre que por mucho que sonría, seguirá pareciendo triste. Nuestro querido yonki está ingresado porque tuvo un accidente mientras trabajaba, y se le quedó la pierna escachifollada, como diría mi madre. Pues bien, la niña, que se llama Alexandria (Carabollo para los amigos), llega a la habitación del inválido por pura casualidad, y decide que sería una buena idea molestarle, así que se pone a ello.
